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Cuando pensamos en ahorro, inmediatamente nos viene a la cabeza el privarnos de determinados placeres o caprichos que nos suponen un gasto extra, normalmente de media o elevada cuantía.

Pero no somos tan conscientes de que los pequeños gestos diarios, los gastos rutinarios, son también una importante forma de ahorro si los tenemos controlados.

La actual situación económica que viven muchas familias ha hecho que nos concienciemos, por ejemplo, de la importancia de controlar el gasto energético y, en los dos últimos años, muchas personas se han dado cuenta de la cantidad de dinero que se puede llegar a ahorrar en comida.

Son varios los estudios que se realizan cada año respecto a la cantidad de comida que tiran las familias y se aprecia que, desde hace un tiempo, ha disminuido la cantidad de alimentos que desechamos.

La crisis que sufren las familias nos ha hecho concienciarnos

Por ejemplo, datos publicados por Europa Press en 2012 desvelaban que;

cada español tiraba a la basura 163 kilos de comida al año, mientras que datos recientes hechos públicos por Televisión Española informaban de que los desechos se han reducido hasta los 28 kilos al año, cantidad que los expertos estiman supone un gasto de 250 euros de media.

Pero el ahorro empieza en el mismo momento de la compra, al comparar precios, comparar marcas o elegir las conocidas como “marcas blancas”.

En 2013 la OCU realizó un estudio sobre el ahorro que puede llegar a suponer consumir marcas blancas, a través de una comparativa entre éstas y las primeras marcas, y el resultado fue que se puede llegar a ahorrar hasta un 39%… ¡Unos 3.800 euros al año!

¿Qué gestos que te permitirán ahorrar gastos en comida?

ahorrar gastos en comida

Ahorrar en comida es muy sencillo, sólo debemos concienciarnos y establecer unas pautas de comportamiento que integremos por completo en nuestros hábitos de consumo.

A continuación, os dejamos algunos consejos para conseguir ahorrar mucho dinero en algo que es tan necesario como la comida.

  • Haz una lista de la compra

Parece algo obvio, pero hay mucha gente que acude al supermercado y comienza a improvisar. Lo mejor es que te ajustes a la lista y dejes la cesta abierta a una sola excepción.

El resultado, normalmente, es que se realiza una compra desordenada y compulsiva –hay que evitar ir a comprar con hambre-, que deja determinados alimentos sin otros complementarios de cara a cocinarlos y que en ocasiones se terminarán poniendo malos.

Además, hacer una lista cerrada nos obligará a no comprar por comprar y evitará que llenemos el carro de caprichos, otro de los grandes problemas del ahorro en comida.

  • Evita comprar cosas que sabes que no usarás

En ocasiones llegamos a determinadas secciones del supermercado y quedamos maravillados por los productos nuevos, de origen extranjero, o desconocidos.

¡Nos entran unas ganas locas de probarlo todo!

Sin embargo, adaptar nuestro paladar a la mantequilla de cacahuete es tarea complicada, y lograr hacer una auténtica comida mexicana con cuatro productos tex-mex y nuestros conocimientos culinarios resultará poco menos que imposible.

En este mismo sentido, evita caer en las ofertas de 3×2 en productos perecederos, pues, a no ser que preveas que te va a hacer falta tanta cantidad, la mitad terminará en la basura.

  • Comprueba siempre la fecha de caducidad

Es importante que nos detengamos un momento a pensar si la fecha de caducidad que tienen algunos artículos nos da el suficiente margen como para consumirlos.

Si no, es mejor buscar alguno que caduque más tarde (los supermercados suelen colocarlos más al fondo) o no comprarlo. Si no nos hemos dado cuenta o finamente se nos pasa, ya en casa podemos optar por congelarlo (si es posible).

Es importante, además, saber distinguir entre:

  • Fecha de caducidadque indica a partir de qué momento no es seguro consumir el producto.

  • Fecha de consumo preferente” que lo que indica es el momento a partir del cual el producto comienza a perder propiedades o calidad, pero su consumo sigue siendo seguro.

Tal es el caso del aceite, las legumbres, los cereales, los productos deshidratados o las conservas. Si se pasó su fecha de consumo preferente, puedes consumirlos mientras no estén rancios o tengan mal aspecto.

  • Pon el freno en Navidad

Las navidades y otras grandes celebraciones implican un despliegue de medios total y absoluto a la hora de llenar la cesta de la compra.

El hecho de cocinar para un elevado número de comensales hace que resulte muy difícil calcular y que la comida sobre siempre.

Si te paras a pensar y te organizas, lograrás desarrollar un menú realista y realizarás una compra mucho más inteligente. Sobre los turrones…

 

¡No los compres todos de golpe!

Las navidades son largas y si se acaban, siempre puedes comprar más. ¿O a ti no te ha pasado eso de seguir comiendo turrón en abril, para no tirarlo?

Anticípate a la compra de aquellos productos que sabes que multiplican su precio y congélalos, como el cordero, el marisco o determinados pescados.

Respecto a las sobras, repártelas entre los asistentes si no te ves capaz de comer cordero asado durante los siguientes días. Eso, o congela aquello que no estuvo congelado antes.

  • Organiza el menú semanal y congela

Como hemos visto en puntos anteriores, la organización y la planificación son claves a la hora de gestionar los recursos alimenticios de manera eficiente.

En nuestros tiempos ya no se lleva eso de hacer la compra “a diario”. El ritmo de vida y la falta de tiempo ha provocado que realicemos grandes compras: ¡a veces tan grandes que hasta nos la tienen que llevar a domicilio en un camión!

Una vez que la compra llega a casa, toca dedicar un poco de tiempo a planificarnos. Primero debemos identificar aquellos productos de temprana caducidad y planear un menú que los contenga.

Organizar el menú, además de hacernos consumir primero lo más urgente, nos ayudará a darnos cuenta de qué cosas hay que congelar para evitar que se pongan malas.

 

¡El excedente siempre debemos congelarlo!

 

  • Mantén ordenada la nevera

Puede parecer una tontería, pero una nevera desordenada encierra misterios y curiosas formas de vida que a más de uno sorprendería.

Cuando los alimentos se amontonan en las baldas, muchos de ellos quedan ocultos y no los vemos cada vez que la abrimos, lo que provoca que nos olvidemos de ellos y terminen caducando o llenándose de moho que se puede contagiar a otros alimentos.

Si establecemos un orden por baldas en función de la categoría de producto y evitamos aglomeraciones, será mucho más difícil que no seamos conscientes de todo lo que tenemos y, por tanto, que se nos olvide comérnoslo a tiempo.

  • No cocines grandes cantidades

A no ser que se trate de momentos especiales como comidas familiares o fiestas, calcula siempre para el número habitual de comensales que sois en casa.

Si te pasas, y siempre que el plato lo admita, congélalo (arroces o platos con patata congelan muy mal y se estropea su textura).

Si eres de los que “ya que cocinas, te sacas por lo menos cuatro raciones y congelas tres”, asegúrate antes de que tienes espacio en el congelador.

 

¡Igual ocurre si vas a hacer una gran compra, sé consciente del espacio disponible!

 

  • Organízate antes de irte de vacaciones

Lo recomendable es “descongelar” la nevera al menos una vez al año, y el momento que muchos de nosotros elegimos para hacerlo es justo antes de irnos de vacaciones.

Vayas a dejarla vacía o no, lo cierto es que si vas a ausentarte de casa por un período largo deberás deshacerte de todos aquellos alimentos perecederos.

Para evitar tener que tirarlos, organízate un par de semanas antes y planifica un menú que acabe con las existencias.

  • Reutiliza las sobras

Esto es muy de abuela, pero lo cierto es que platos como las croquetas, son la mejor manera de dar salida a sobras de distintos tipos de cocido.

Si el queso se pone duro, lo rallamos y lo usamos para la pasta; si nos sobran cabezas de gambas crudas o espinas de pescado, hacemos un delicioso caldo o fumet para un arroz; si nos queda pan duro, hacemos picatostes, sopas de ajo o salmorejo; Si sobra salsa del guiso, seguro que para el arroz o para la pasta queda riquísimo…

Reutilizar las sobras, o usar partes de los alimentos cuyo destino a simple vista parece ser la basura, nos ayudará ahorrar dinero. ¿Y esas sobras que no sirven para nada? ¡Pues se las damos al perro!

 

Estos son sólo algunos de los consejos que a nosotros se nos han ocurrido, pero estamos seguros de que té conoces muchos más. ¡Déjanos un comentario y cuéntanos tu truco para ahorrar en comida!

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