Cómo ahorrar dinero en el transporte al trabajo

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Quien más quien menos, en algún momento todos los conductores nos hemos encontrado ante este dilema.

Por un lado, el coche particular parece ofrecer unas ventajas que no nos proporciona de igual modo el transporte público, como la comodidad y la libertad de movimientos que permite.

Sin embargo, tras analizarlas con detenimiento, vemos que estas supuestas ventajas no dejan de ser un mito que no cuesta desvanecer. Veámoslo.

 

¿Es más rentable el transporte público para ir al trabajo?

Actualmente el transporte público, aunque pueda parecer una opción menos cómoda que la del privado, ya no es como el de antaño.

Los ambientes climatizados, las mejoras en accesos, plazas y horarios, así como otras comodidades implementadas plantean serias dudas respecto a este supuesto.

Y si pensamos en la movilidad dentro de las grandes urbes, también el argumento de la libertad en pro del transporte privado queda seriamente en entredicho.

Por lo general, sin duda el transporte público ofrece mayores ventajas que el coche privado. A grandes rasgos, éstas se resumen básicamente en dos: mayor ahorro económico y menor contaminación medioambiental.

Incluso dejando a un lado las cuestiones ecológicas (que hablan por sí mismas en favor del uso del transporte público), el precio del combustible —cada día más caro—, el desgaste y los costes de  mantenimiento (reparaciones, seguro, impuestos…), los riegos de sufrir accidentes y otros inconvenientes asociados al uso del vehículo particular (estacionamiento, atascos…) nos invitan a optar claramente por el transporte público.

Además, debemos tener en cuenta que, si bien nos obliga a ajustarnos a los horarios de las líneas disponibles, con el transporte público tenemos la posibilidad de aprovechar el tiempo de desplazamiento para trabajar, estudiar, leer, hablar por teléfono… Todo ello imposible de realizar mientras conducimos.

Claro que, para muchos, plantearse la posibilidad de ir a trabajar con su coche particular o en transporte público queda lejos de su alcance.

Bien sea porque se reside en lugares alejados de núcleos urbanos o en sitios mal comunicados, con pocas opciones y/o escasa frecuencia de paso, o porque el trabajo requiere disponer de coche propio, la opción de usar medios públicos de transporte no está al alcance de todo el mundo.

No obstante, si el objetivo es ahorrar en nuestros desplazamientos, también tenemos otras alternativas, algunas opciones que, como veremos a continuación, si las tenemos en cuenta nos permitirán optimizar el uso del coche particular evitando gastos innecesarios.

 

¿Cómo ahorrar en tus desplazamientos en coche?

  • Planear los desplazamientos: elabora un plan diario de tus desplazamientos y aprovéchalos al máximo. Evita a toda costa realizar viajes dobles y trayectos sin ningún sentido: además de tiempo, ahorrarás en combustible y desgaste del vehículo.
  • Compartir el trayecto: no viajes con el coche vacío. Encuentra personas que realicen tu mismo trayecto y comparte los gastos del mismo.

Desde compañeros del trabajo, vecinos y conocidos hasta gente que, como tú, acostumbra a viajar sola y busca a otras personas para compartir sus desplazamientos, tienes al alcance muchas posibilidades para encontrar pasajeros.

En Internet existen varios sitios como amovens o blablacar que facilitan el contacto entre usuarios de coches particulares, viajeros que esporádicamente o de un modo regular podrán acompañarte durante toda o buena parte de tu ruta habitual.

Acuerda con tus compañeros de viaje el modo de compartir los gastos: creando un fondo común de dinero en efectivo, abonando diariamente la parte correspondiente a cada uno o usando vuestros coches alternativamente.

En el cálculo de gastos, tened en cuenta que no sólo debéis valorar el precio del combustible y los peajes (con sus posibles fluctuaciones): también el vehículo tiene unos gastos de mantenimiento y reparación que aumentan con cada kilómetro realizado.

  • No querer llegar hasta la misma puerta del trabajo: a menudo somos propensos a creer que, con el coche particular, podemos llegar a cualquier sitio.

No debemos olvidar, no obstante, que adentrarnos en una gran ciudad con nuestro vehículo acarrea más inconvenientes que aparcarlo en las afueras, en un lugar seguro y bien conectado con las redes de transporte público.

Haciéndolo viajaremos más tranquilos, ahorraremos tiempo evitando atascos y buscando estacionamiento, llegaremos más seguros a nuestro destino, reduciendo las posibilidades de sufrir percances e imprevistos, y gastaremos mucho menos combustible (en ciudad, el consumo aumenta una media de entre un 20% y un 25% debido a las constantes paradas que se deben realizar), además de las ventajas medioambientales que supone no saturar las ciudades con medios de transporte privados.

  • Usa coches de alquiler por trayectos: en algunas ciudades españolas existe la posibilidad de utilizar coches eléctricos en momentos puntuales.

Algunas como Car2go en Madrid te posibilitan aparcar sin pagar estacionamiento (y posibles multas) y usar estos vehículos desde 0,19€ el minuto. Perfecto para trayectos cortos por zonas céntricas.

Es fundamental para reducir nuestros gastos fijos mensuales pararnos a pensar en el coste (y disgustos) que en ocasiones nos produce el uso diario del vehículo para desplazarnos por ciudad.

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