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El verano llama a la puerta y, como cada año, con su llegada empiezan los preparativos de las ansiadas y merecidas vacaciones.

Sin embargo, ¿dedicamos el tiempo necesario a planificarlas como es debido? Es más, ¿lo hacemos con la suficiente antelación?

Según datos extraídos de varias encuestas realizadas en 2016 por portales como Homelidays , los ciudadanos españoles son los europeos que menos tiempo destinan a la planificación de sus vacaciones estivales.

Mientras holandeses, británicos, alemanes y franceses invierten entre dos y tres meses en la elaboración de sus planes para el verano, los españoles cumplen su propósito con poco más de un mes de antelación.

Estos datos, comparados con las cifras del gasto previsto por persona para las vacaciones de 2014 (hechas públicas en estadísticas llevadas a cabo por portales como Fotocasa.es o Skyscanner), que prevén un gasto de entre 1.000 y 2.000 euros de media por español.

Cuanto menos nos invitan a reflexionar acerca de nuestros hábitos de consumo y sobre el modo como afrontamos la llegada de la estación vacacional por excelencia.

Y es que, si bien las vacaciones de verano representan una ocasión única de desconectar de la rutina y tomar aliento para afrontar los meses venideros.

El balón de oxígeno que nos aportan se puede deshinchar en un abrir y cerrar de ojos si descuidamos las finanzas y soltamos las riendas de nuestra economía familiar.

Para evitar que eso suceda y llegar a septiembre con nuestras cuentas saneadas, debemos tener en mente en todo momento que cualquier exceso cometido durante nuestras vacaciones lo pagaremos durante el resto del año, condicionando nuestra economía (y con ello nuestras opciones futuras) de un modo determinante.

¡Y ojo! No solo los excesos pasan factura: también algunas omisiones, como la falta de previsión y planificación, nos pueden acarrear serios quebraderos de cabeza en lo que a finanzas se refiere.

Tomar cartas en el asunto y hacerlo cuanto antes es una cuestión de responsabilidad que no podemos ni debemos eludir.

Una tarea algo ardua, sí, pero que nos reportará enormes beneficios a corto y medio plazo, y nos permitirá disfrutar al máximo de nuestras vacaciones sin hipotecar con ello nuestro futuro más inmediato.

 

Cuestiones a tener en cuenta para ahorrar en tus vacaciones

  1. Elaborar un presupuesto detallado. Que a nadie se le ocurra hacer las maletas y tomar el primer vuelo que salga a cualquier destino sin haber presupuestado previamente y con seriedad sus vacaciones, ¡es un suicidio financiero!Un presupuesto deficitario, elaborado con prisas o sin considerar todos los elementos en juego se puede llegar a duplicar fácilmente, casi sin ser advertido, usando los ahorros y las tarjetas de crédito para cubrir los gastos extra y generando con ello una deuda que nos costaría meses subsanar.Transporte, alojamiento, seguros de viaje, desplazamientos, alimentación y ocio deben estar contemplados en cualquier presupuesto vacacional que se precie.
  1. Elegir destino. Una vez elaborado el presupuesto anterior y siendo plenamente conscientes de lo que podemos dedicar a cada partida, nuestra mejor aliada para encontrar destinos ajustados a nuestras posibilidades es, sin duda alguna, Internet.Portales especializados en vacaciones, salidas y escapadas como Tripadvisor ,Rumbo o Destinia, con potentes motores de búsqueda de ofertas en viajes por precio, destino y/o fechas nos pueden ahorrar grandes sumas de tiempo y dinero a la hora de realizar nuestras reservas, sobre todo si nos movemos con la suficiente antelación. 
  1. Escoger el mejor alojamiento. No es lo mismo viajar solos que hacerlo en pareja o con toda la familia, máxime si nos acompañan niños o adultos que requieran atenciones especiales.Por eso, aunque en algunos casos recurrir a la oferta hotelera puede resultar una buena opción para resolver el tema del alojamiento, no debemos subestimar otras opciones algo más caras a primera vista, pero mucho más económicas en términos generales si adoptamos una perspectiva algo más amplia.

    Por ejemplo, el alquiler de apartamentos vacacionales, con estupendas ofertas anunciadas tanto por empresas como particulares puede resolver de un plumazo dos de nuestras necesidades básicas: el alojamiento y la alimentación.

    Así es, alojarnos en un apartamento, por ejemplo, nos ofrece la libertad (¡y las opciones de ahorro que conlleva!) de acudir a los supermercados de la zona para realizar nuestras compras diarias y cocinar tranquilamente en casa, evitándonos tener que recurrir necesariamente a bares y restaurantes, con el dispendio extra que esto conlleva.

    Portales como Homelidays o Wimdu  disponen de una enorme oferta de apartamentos vacacionales aptos para todos los gustos, necesidades y presupuestos. 

  1. Planificar las actividades. Podría parecer un asunto menor, pero de ningún modo es así.Saber a qué dedicaremos nuestro tiempo libre, qué centros de interés turístico, cultural o de ocio nos atraen más del destino elegido y conocer de antemano sus horarios, precios y accesibilidad nos permitirá ahorrarnos desplazamientos en balde.Aprovechar ofertas generales o puntuales (bonos familiares, entradas conjuntas, descuentos a exposiciones temporales, días del espectador, etc.) sacando el máximo partido a nuestra estancia.
  1. Prever los desplazamientos. Conocer con anterioridad a nuestra llegada el estado en que se encuentran las comunicaciones y los transportes en el lugar de destino tiene una importancia vital.No es lo mismo aterrizar en una gran ciudad, dotada con una buena red de transporte público y buen acceso a sus enclaves de mayor interés, que hacerlo en un entorno rural, con escasez de medios y transporte que nos obligue a contratar in situ servicios de transporte privado.En el primer caso, deberemos informarnos sobre los horarios de cada servicio público, si existen bonos de transporte combinados que permitan ahorrar en cada trayecto y su facilidad de acceso desde el lugar donde nos alojemos.

    En el segundo, deberemos valorar la conveniencia de alquilar un transporte privado comparando precios y ofertas antes de emprender nuestro viaje. En ambos casos, Internet y los portales especializados serán de nuevo nuestras mejores bazas.

  1. Contratar un buen seguro de viaje. Contar con un buen seguro de viaje nos puede ahorrar verdaderos contratiempos y nos protegerá, a nosotros y a nuestras familias, de cualquier percance que podamos sufrir estando de vacaciones.Desde robos o hurtos menores hasta accidentes o enfermedades graves, invertir en un seguro de viaje siempre es una apuesta segura por la tranquilidad y, ante la posibilidad de cumplirse la peor de las expectativas, por el ahorro de tiempo, dinero y quebraderos de cabeza.También en la red podemos hallar un amplio surtido de ofertas en este sentido, facilitándonos mucho la tarea los  disponibles online como Rastreator o similares.
  1. Cuidado con el uso del teléfono móvil. No son pocos los que han pagado caros los descuidos con su móvil.Ten en cuenta que, si no dispones de una tarifa o un plan de telefonía apropiado y viajas al extranjero, tu compañía telefónica te podría facturar incluso por los mensajes y las llamadas recibidas, y por supuesto por la navegación a través de las redes 3G y 4G con precios muy superiores a los habituales.Si quieres viajar tranquilo, a salvo de sorpresas pero no quieres contratar un plan de servicios telefónicos para el extranjero, lo mejor que puedes hacer es deshabilitar la opción de roaming para la transferencia de datos y poner tu smartphone, tableta o dispositivo móvil en modo avión: esto te permitirá aprovechar las redes WiFi disponibles sin ningún perjuicio para tu bolsillo.
  1. ¡Ojo con los souvenirs y los regalos! Cuando viajamos, una de las mayores tentaciones a las que debemos hacer frente es la compra compulsiva de recuerdos turísticos.Planifica bien tus gastos en este sentido y no te salgas del presupuesto previsto. Recuerda: el mejor recuerdo que te lleves de tus vacaciones no lo podrás comprar en ninguna tienda.Además, no olvides que los souvenirs para terceros deben cumplir con su cometido, esto es: demostrar que has pensado en tus seres queridos durante tu ausencia, ni más ni menos.

    Gastando grandes sumas de dinero en regalos no harás feliz a nadie que verdaderamente lo merezca.

  1. Imita a los autóctonos. Los habitantes del lugar conocen mejor que nadie los sitios donde comprar al mejor precio, los más ventajosos, económicos y con mejores ofertas; guíate por tu instinto y no dudes en preguntar siempre que sea necesario.Evita los centros turísticos para realizar tus compras e imita en lo que puedas a los autóctonos: ellos, como tú en tu lugar de origen, saben lo que más les conviene.
  1. Ten siempre a mano una conexión a Internet. Disponer de una conexión a Internet cerca de ti en tu destino te puede aligerar muchísimo (tanto en tiempo como en dinero) en cargas y tareas como la de mantener el contacto con amigos y familia, resolver dudas, hallar ofertas y promociones sobre el terreno, contratar servicios a buen precio y solucionar percances de todo tipo.

    Localiza puntos WiFi abiertos y disponibles, o acude a cibercafés y locutorios siempre que lo consideres oportuno

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